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martes, 24 de mayo de 2016

(Reino de Dios) Jesús en sus propias palabras

A la distancia, estamos impelidos a meditar en la obsesión del Maestro, que es el Reino de Dios. Por eso me arriesgo a poner una lista de las palabras de Jesús sobre el Reino. Elegí frases de los cuatro Evangelios canónicos que varios estudiosos hayan avalado, a la fecha, como históricas, a pesar de la discusión vigente (las frases muy discutidas o que me generaron alguna duda grande sobre su historicidad, se excluyeron). Fusioné algunas repeticiones. Me focalicé en aquellas que contenían la expresión Reino de Dios evidentemente, y en el caso de las parábolas que son introducidas con la aclaración de que el Reino de Dios se parece a, transcribí toda la parábola si lo ameritaba. En frases con distintas versiones, preferí Marcos por antigüedad y Lucas antes que Mateo por considerarse más fiel a la fuente Q, excepto en casos que sólo Mateo contenga la expresión Reino de Dios y Lucas no, como sucede en algunas parábolas.

Seguramente hay frases de más y seguramente hay frases de menos. Algunos biblistas estarán de acuerdo y otros considerarán que acabo de hacer un desastre. Yo mismo, si vuelvo a hacer este ejercicio en diez años, seguramente cambiaría varias frases. Por lo pronto, hoy mismo, me sirve como meditación, y espero sirva al lector también para valorar cuánta obsesión estamos dejando de lado.

jueves, 3 de marzo de 2016

(Biblia) A qué le canta el Cantar de los Cantares

Un libro con historia
A lo largo de los siglos, desde que el Cantar de los Cantares fue escrito, las interpretaciones sobre su significado se fueron sucediendo una tras otra. De acuerdo a la época y a los menores o mayores tabúes sobre el tema sexual, se lo vio como una mera alegoría de otra cosa o, finalmente, como lo que parece ser: un canto al amor humano, y dentro del amor humano, a la faceta sexual del amor. Quizás no parezca escandaloso decirlo así, libremente, en esta época, pero significó un problema y, luego, un avance, llegar a reconocer que la Biblia tiene un libro que habla eróticamente. En 1577, Fray Luis de León tradujo al castellano el libro desde el latín y fue encarcelado por hacerlo. A ese punto llegó el problema de su interpretación.

Obviamente, los primeros que hicieron historia al intentar descifrarlo fueron los mismos judíos. Calculemos que el libro fue escrito alrededor del año 400 a.C. Los exegetas del judaísmo, en general, optaron por la alegoría: el libro describe la relación mística de amor entre Yahvé y el pueblo de Israel. Siguiendo esa línea, el cristianismo primigenio pensó lo mismo, sólo que cambió los protagonistas por Cristo y por la Iglesia, para adaptar el mensaje. San Bernardo, por mencionar uno de los notables, interpretó que se trataba del Espíritu Santo y la Virgen María. Fue Teodoro de Mopsuestia (350-428 d.C.) el que se animó a postular algo distinto: el Cantar sería la evocación de un matrimonio entre el rey Salomón y una princesa egipcia. En su momento, lo de Teodoro fue descalificado, pero recuperó vigencia desde el Siglo XVI, mezclándose con otras variantes que no prosperaron. En 1898, un cónsul alemán en Damasco notó cómo se celebraban las bodas en el cercano y medio Oriente, y dijo, basado en sus observaciones, que el Cantar de los Cantares podía ser, sencillamente, una colección de cantos de amor destinados a festejar las bodas.
En el Magisterio católico, la última referencia que tenemos es la que hizo Joseph Ratzinger como Papa Benedicto XVI en la encíclica Deus caritas est, número 6: “¿Cómo se debe vivir el amor para que se realice plenamente su promesa humana y divina? Una primera indicación importante podemos encontrarla en uno de los libros del Antiguo Testamento bien conocido por los místicos, el Cantar de los Cantares. Según la interpretación hoy predominante, las poesías contenidas en este libro son originariamente cantos de amor, escritos quizás para una fiesta nupcial israelita, en la que se debía exaltar el amor conyugal”.